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Salud

En las salas de quirófano aún se observan sierras y taladros mecánicos para las cirugías de traumatología. Se utilizan máquinas de coser para fisioterapia y gatos para combatir a los roedores.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

 

Verónica Zapana Periodista

Han pasado 100 años de la  fundación  del Hospital de Clínicas y desde su creación  no tuvo grandes cambios. Eso sí, debido a que es considerado un nosocomio de tercer nivel y donde hay todas las especialidades, es un hospital muy concurrido y hacinado no sólo por la población paceña, sino por los enfermos que llegan de todo el país.


Ingresar a este hospital, es volver al siglo pasado, pues sus puertas, barandas y gradas  de madera no han cambiado. Algunos por el paso del tiempo ya están carcomidos o rotos. 


“Es un hospital precario y obsoleto”, calificaron los galenos que trabajan en el lugar. En julio, el Colegio Médico organizó un recorrido por este nosocomio, además del Hospital del Niño, del Tórax y el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) y también por un centro de salud de primer nivel de Pucarani y el hospital de segundo nivel de Achacachi, donde se observó que todos  están en precarias condiciones.


El recorrido se realizó durante un mes para mostrar las deficiencias que son parte de la realidad del sistema de salud público. Por ello,  según el presidente de ente colegiado, Luis Larrea, es cuestionable el Decreto Supremo 3091, que fue creación de la Autoridad de Control y Fiscalización del Sistema de Salud (Asinsa), que aparentemente tiene atribuciones que sobrepasan las de los Servicios Departamentales de Salud (SEDES) en el control de ese servicio.


En el Hospital de Clínicas, el quirófano tiene seis salas de cirugía, cuatro de ellas para operaciones programadas, de las  que sólo dos funcionan. Hay otras dos que  son para emergencias.


En una de ellas, donde se realizan las intervenciones, el personal coloca un papelito doblado en una de las patas del catre para evitar que éste  se mueva. “Sirve como cuña, para dar firmeza; de lo contrario, la incisión del cirujano puede fallar”, explicó en el recorrido una enfermera.


Sin embargo, en una sala junta tiene un moderno equipo  incluso para  telemedicina. “Es nuestra sala nueva”, comentó otra enfermera que trata de ocultar la silla oxidada  del cirujano. 


En la sala donde se guardan los instrumentos de quirófano,  se observa un taladro, una sierra mecánica y otros equipos.  “Tenemos estos dos motores o taladros de carpintería que se usan para cirugía de  traumatología”, dijo otra  enfermera  que guarda esos equipos en un tambor de metal”. 

 

Los instrumentos de cirugía son otro “dolor de cabeza” para el personal. El único equipo de intervenciones laparoscópicas ya presenta problemas, por su constante uso. La pinza “se aflojó”, por lo que la instrumentista -extremando ingenio ante la necesidad-  la   amarró con   hilo de suturación.


 Son constantes las solicitudes de nuevos equipos, pues algunos de ellos tienen más de  50 años. “Le hemos pedido  al director, pero dice que  hay otras prioridades. No nos escuchan”, lamentó entonces el jefe de cirugía general, Dieter Chávez.


 En imagenología de los dos equipos de rayos X;  uno funciona “cuando puede” y el nuevo se arruinó. “En vano se invirtió tanta plata en esa máquina”, protestó el radiólogo Hugo Ledezma.  


En otra sala, un  tomógrafo sólo se llena de polvo, ya que no funciona desde hace cinco años. Por ello, la jefa de la Unidad, Martha Aguirre, lamentó no poder atender a los pacientes que requieren de ese equipo, por lo que deben derivar a otros nosocomios.


En la sala de Emergencias, una de las áreas conocidas como el corazón del hospital, también cuenta con deficiencias en equipamiento e insumos, lo que provoca que se reutilice materiales que son desechables, como las cinco mascarillas de oxígeno y la manguera del aspirador. “Eso es un foco de infección”, dijo  el médico de guardia Jaime Mancilla.


De acuerdo con el galeno, este ambiente debería estar equipado con  laboratorio,  terapia intensiva,  rayos X y  con instrumentos básicos, como  glucómetro,  oxímetro de pulso y electrocardiómetro. “Sin embargo, los médicos internos se traen esos insumos básicos”, lamentó.


 En la  unidad de Medicina Física y  Rehabilitación el tiempo parece haberse  estancado hace un siglo.

Allí sigue la bicicleta de  acero, que fue donada al nosocomio después de la segunda Guerra Mundial.

 

 “Aún la usamos para rehabilitar a los pacientes”,  dijo el jefe de esa unidad,  Guido Arostegui.  


 Al centro de esa sala está el paralelo (dos  barandas ensarradas que sirven de apoyo para las personas que  están en proceso de  recuperar el movimiento de los pies) sujetado por una soga. No es estable. A un costado hay  dos máquinas   de coser muy viejas,  que  ahora tienen la función de rehabilitar a los pacientes. “Con las máquinas se hace ejercicios de pie, sirven en caso de luxaciones”, afirmó el fisioterapeuta Jorge Quisberth.


El Hospital de Clínicas cada día atiende a 450 personas, fuera de la sala de emergencias donde atiende a  50 pacientes por jornada. Por lo que, las 400 camas de internación están siempre llenas.


Para tratar de cubrir esta alta demanda cuenta con  400 profesionales en salud; de ellos el 50% son  médicos, enfermeras y auxiliares. “La mayoría son trabajadores a contrato que paga el nosocomio”, afirmó su director, Gonzalo Sillerico.


Por los jardines de este nosocomio que conecta al Hospital del Tórax y al Hospital del Niño que están dentro del complejo de Miraflores, la basura se entremezcla con las hojas secas, y si uno se observa fijamente, se ve eses de ratones.


Y es que los ratones abundan en el complejo miraflorino, por ello, el director del Hospital del Niño, Alfredo Mendoza, decidió criar gatos para combatir a los roedores, pese a que tienen un presupuesto especial para desratizar.


Una de las doctoras contó que de vez en cuando los ratones visitan las salas de internación y provocan gritos entre los pacientes y los padres de familia.


El nosocomio funciona con un 70% de equipamiento donado y el resto con equipos que entregaron los diferentes gobiernos municipales, departamentales y nacionales.


En tanto, en el Instituto Nacional del Tórax, la humedad y los rajados predominan en todo el  edificio que tiene más de 50 años. Ahí, los trípodes para colocar los sueros, funcionan con sólo una pata, los ventiladores no funcionan, y, según el exdirector, del nosocomio, José Urizacari, no hay sillas, para las visitas de los pacientes.

 

En ese nosocomio, la sala de quirófano estaba en pésimas condiciones. El  arco en C,  un equipo necesario para el implante de marcapaso tiene 40 años y por eso, funciona “de vez en cuando”, además las fundas de las camillas están rotas y  los tambores donde se guarda el material esterilizado está ensarrado.


Sin embargo, en agosto, la administración del nosocomio, adquirió equipos para mejorar la atención de su servicio y además realizar nuevamente cirugías de corazón.

Según la Ley de Autonomías, los hospitales de tercer nivel son de tuición de los gobiernos departamentales. Ante las últimas denuncias de  la situación del Hospital de Clínicas, el gobernador de La Paz, Félix Patzi,  solicitó un diagnóstico del equipamiento del nosocomio y además anunció la construcción de la Unidad de Emergencias y Quirófano del Hospital de Clínicas.


En tanto, el Gobierno nacional anunció la construcción de al menos 10 de los 48 hospitales comprometidos para el país, especialmente para el departamento paceño. Además, aseguró que coadyuvarán en la construcción del Hospital de Clínicas.
 

Destapan una red de tráfico de servicios 


El tráfico de servicios de la Unidad de Patología del Hospital Obrero, perteneciente a la Caja Nacional de Salud (CNS), causó conmoción entre sus asegurados, ya que cientos de ellos fueron afectados.

Según la investigación que realizó la Fiscalía, el daño económico asciende aproximadamente a tres millones de dólares de forma anual, lo que significa que en los cinco años desde que aparentemente comenzó el ilícito, el daño llegó a 15 millones de dólares.


“Habiendo sacado un promedio aproximado, y en desconocimiento total de las cantidades que habrían cobrado los coimputados en los cargos que se encontraban, se tiene que aproximadamente habrían tenido tres millones de dólares de forma anual”, afirmó la exfiscal asignada al caso, Lilian Calderón.

 

Según su exposición, antes de la intervención a la Unidad de Citología se realizaba 30.000 muestras y tras la intervención se redujo a 12.000, “Eso demuestra la cantidad de muestras que se hacían.

Aparentemente 18.000 era para particulares”. Las declaraciones las hizo en la audiencia cautelar de los últimos cinco aprehendidos por el caso. De ellos, tres recibieron detención domiciliaria, una detención preventiva en el penal de Obrajes y una obtuvo la libertad pura y simple. A ellos, se suman otros dos funcionarios con arresto domiciliarios y tres que guardan detención en el penal de Obrajes.


El caso se destapó  públicamente el 1 de noviembre, cuando la Fiscalía intervino al nosocomio para investigar el hecho, ya que la gerencia de la CNS, denunció el ilícito por segunda vez en septiembre pasado. La primera vez presentó su querella en abril, pero el cuaderno de investigación se perdió.


El gerente de la CNS, Juan Carlos Meneses, pidió una investigación no sólo de ese nosocomio, sino del resto de los hospitales que tiene la institución y de las oficinas regionales.

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